Depresión moderada

No se pueden despejar los deseos de la mente,
ni la bruma de la desesperanza.
Fue la mala suerte, seguida de esa terrible desgracia.
Un abismo interminable y un alma vacía,
algún lenitivo clama, suspira ante lo más horrendo y espantoso.
Triste, melancólico, fenecer quisiera.
Lúgubre reflejo; no se puede ver.
Crepita, llora, suplica la angustia lo acompaña.

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Simplemente tú

Exánime en el viento,
Tus brazos cual magia se apoyaban,
Me brindo tu amor una paz,
Me brindo tu amor una luz,
Que esta alma esperaba.
Vesánico pasaba noches interminables por encontrarte,
En la penumbra amarga.
Eras tu ninfa,
Mezcla de alelíes y de rosas,
La inspiración de poemas y de prosas.
Surcan mis manos tus cabellos castaños,
En un afán por recoger tus pensamientos,
En un afán por acariciarte.
En la profundidad de tu complaciente corazón, me abrigue.
Oh dulce amor mío que exiguo es mi amor.

I

.. y en un arranque de locura, donde la sin razón prima sobre la razón, con temor de que la perdiera, y la perdiera para siempre, me aventure a decirle lo que sentía por ella, y como la noche precede al día, es decir lo inevitable, y fue así, la perdí y la perdí para siempre..